Ewa Kulak: la polaca que promueve el inglés en el llano

Uno de los grupos de voluntarias con Ewa en Caño Cristales. Crédito de http://www.kolumbia.travel/wywiad-z-wolontariuszkami/

Uno de los grupos de voluntarias con Ewa en Caño Cristales. Crédito de http://www.kolumbia.travel/wywiad-z-wolontariuszkami/

Por un proyecto de ella y otra polaca, varias llaneros han podido aprender este idioma desde el 2014.

La vida de la polaca Ewa Kulak-Carvajal ha estado signada por los viajes: de un bloque socialista en un pueblo polaco a un apartamento en el oriente de Bogotá. Del olor a comida en la entrada del edificio de sus padres, al aroma de las montañas en La Macarena. Paseaba tanto de niña que a veces les protestaba a sus papás: quería estar en el “jardincito” del bloque, ¡no salir a esquiar más!

Hoy, como en su infancia, tampoco se queda quieta, y vive de avión en avión. “¿Tú trabajas alguna vez?”, le increpan sus amigos. Y ella les responde sí, “yo estoy trabajando todo el tiempo”. Ewa está al frente de dos empresas de turismo con Kinga Puerto Grzeszczuk, su amiga polaca, y para traviajar, dice, solo necesita de su computador y conexión a Internet.

La vida de Ewa “se armó” y está en Colombia. Ya son más de 13 años de vivir aquí y Ewa habla y actúa como colombiana: camina con el bolso adelante, ya no anda sola en una calle vacía, ni se arriesga a viajar en buses por todo el país, como lo hacía recién llegada. Su “colombianización” -término de una amiga suya- se hizo formal en septiembre del 2014 cuando la Cancillería le otorgó la nacionalidad colombiana.

Entonces tuvo que esperar año y medio, y presentar una larga lista de documentos, así como una carta de motivación, para obtener la nacionalidad. Ahora solo le falta aprender a ser menos pesimista, dice: “Los colombianos siempre miran para adelante, tienen esa capacidad impresionante de superarse. A mí eso me encanta”. Sin embargo, nuestra impuntualidad es un rasgo que espera no adquirir.

Ewa empezó dos empresas de turismo hace más de tres años en este país que la ha premiado con becas y con Mario, su esposo caleño. En Kolumbia travel, la compañía polaca, vende planes a medida a diversos destinos en Colombia. Y con la segunda, lleva a colombianos y viajeros de Rusia, Zimbabwe, Israel, Holanda, Francia, y otros países, al río Caño Cristales de julio a diciembre. Fuera de temporada, cuando el río pierde su color rojo, Ewa y Kinga coordinan un grupo de voluntarios polacos que enseñan inglés a los guías turísticos de la serranía de la Macarena.

Este proyecto fue un piloto entre marzo y mayo de 2014 y se ha estado replicando en el Meta con empleados de 40 hoteles, por una alianza con la asociación Hotelera y Turística Cotelco en Meta. El programa de Villavicencio terminó en octubre del año pasado, y en La Macarena continuará hasta el 2017. La Macarena es para “gente rara”, dispuesta a vivir sin internet ni celular y ver “la misma calle, la misma tiendita” por tres meses, dice Ewa sobre Caño Cristales. Villavicencio, en cambio, es para quienes “necesitan estar en contacto con la ciudad”, distraerse, ir a la discoteca y viajar.

'Ula' aprendió a montar caballo allí. Crédito: http://www.kolumbia.travel/wywiad-z-wolontariuszkami/

‘Ula’ aprendió a montar caballo allí. Crédito: http://www.kolumbia.travel/wywiad-z-wolontariuszkami/

Ursula ‘Ula’ Maslowska, una radióloga y enfermera voluntaria en Villavicencio en 2014, tenía el perfil para esa ciudad. Allí aprendió a montar moto, a montar caballo y a bailar salsa, y tuvo que posar de “payaso, profesora y consejera” para mantener a sus alumnos interesados después de una larga jornada de trabajo en su rol de dueños de hotel, recepcionistas o instructores de equitación. “Al comienzo (mis estudiantes) no sabían cómo presentarse o pedir direcciones”, decía ‘Ula’. Y, como le ocurrió a Ewa cuando viajó a Colombia, ‘Ula’, parece haberse enamorado de nuestro país: “Siempre recordaré que en los primeros días veía a mucha gente sonriente, amigable y servicial”, recuerda.

Ewa ha publicado los libros Diario de café, una recopilación de crónicas de Colombia para su blog, así como un Manual para escribir en la web. En su opinión, un plan imperdible en Colombia es tomar chocolate caliente en Monserrate o bañarse de noche en la Laguna encantada, en las islas del Rosario, pero solo “cuando no hay luna, porque cuando mueves el agua brilla toda en un color plateado”, dice Ewa.

Historia publicada como Nota ciudadana en Las 2 Orillas. El artículo también fue publicado en el periódico bilingüe Polska Viva:

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